Durante siglos, los ríos Chillón, Rímac y Lurín dieron vida a los valles de Lima y fueron eje de cultura, agricultura e identidad. Hoy, estas mismas cuencas, que son vitales para el abastecimiento de agua de la ciudad, enfrentan muchos desafíos. Sin embargo, iniciativas articuladas entre el Estado, comunidades y organizaciones como Aquafondo buscan recuperar sus ecosistemas desde las zonas altas, proteger sus fajas marginales y restaurar su calidad para garantizar agua para las próximas generaciones.
Lee la nota de Diana Gonzáles Obando para la revista Somos.