Hablar de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) suele llevarnos directamente a imágenes de comunidades trabajando, ecosistemas recuperándose y agua volviendo a los territorios. Sin embargo, hay una parte menos visible, pero igual de importante, que ocurren detrás para que esas soluciones realmente funcionen.
Aquafondo articula esfuerzos entre el sector público, el sector privado y las comunidades para contribuir a la seguridad hídrica de Lima y Callao, impulsando proyectos como la rehabilitación de amunas, la implementación de qochas y la restauración de bofedales. En esa línea, desde mi rol en la organización, he aprendido que los proyectos se sostienen desde la planificación, el orden y, sobretodo, desde la forma en que se gestionan los recursos que los hacen posibles.
A veces se piensa que la gestión financiera se limita a tareas administrativas. Sin embargo, también contribuye a que los proyectos cuenten con los recursos y el seguimiento necesarios para desarrollarse de manera sostenible.Gestionar bien los recursos significa asegurar que cada inversión tenga sentido, que los proyectos puedan continuar en el tiempo y que los esfuerzos realmente generen impacto. Para lograrlo, es necesario contar con procesos que permitan planificar, monitorear y dar seguimiento al uso de los recursos durante toda la ejecución delos proyectos.

En la práctica, esto implica actividades como la planificación presupuestal, el seguimiento de la ejecución financiera, el control de gastos, la gestión de pagos y la elaboración de reportes para donantes y aliados estratégicos. Asimismo,comprende procesos de rendición de cuentas y monitoreo que permiten garantizarla transparencia en el uso de los recursos y el cumplimiento de los compromisos asumidos para cada proyecto.Esto es especialmente importante en proyectos SbN, ya que requieren constancia y continuidad para generar resultados sostenibles en el tiempo.Por ejemplo, una amuna no cambia la disponibilidad de agua de un día para otro.
Su implementación y seguimiento requieren recursos, planificación y coordinación constante. En ese proceso, actividades como la planificación presupuestal, el seguimiento de la ejecución financiera, la elaboración de reportes para donantes y los mecanismos de control y rendición de cuentas contribuyen a que las intervenciones se desarrollen de acuerdo con lo planificado y puedan mantenerse en el tiempo.
Un desafío que ya es global
Hoy, esta conversación ya no ocurre solo a nivel local. A nivel internacional, cada vez es más claro que restaurar ecosistemas es clave para enfrentar problemas como la escasez de agua, la degradación de tierras y el cambio climático.
En espacios como la COP 17 de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación, impulsada por la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, se refuerza una idea importante: no basta con tener buenas soluciones, el reto está en implementarlas y sostenerlas en el tiempo.
En ese contexto, la gestión financiera adquiere una mayor relevancia. La implementación y sostenibilidad de los proyectos depende, en gran medida, de la capacidad para planificar adecuadamente, dar seguimiento a la ejecución y asegurar que los recursos acompañen cada etapa del proceso. Los procesos internos, los controles, la planificación y la coordinación entre equipos forman parte de una estructura que sostiene los proyectos.

En organizaciones como Aquafondo, que forman parte de la red de Fondos de Agua, los controles financieros y los mecanismos de seguimiento de recursos permiten monitorear la ejecución de los fondos, fortalecer la transparencia y facilitar la toma de decisiones. Asimismo, contribuyen al cumplimiento de los compromisos asumidos con financiadores y aliados estratégicos mediante reportes periódicos, rendiciones de cuentas y mecanismos de control que promueven una gestión eficiente de los recursos.
Estas prácticas pueden replicarse en otras organizaciones de Fondos de Agua y en iniciativas similares a nivel internacional, ya que permiten fortalecer la sostenibilidad de los proyectos, mejorar la trazabilidad de los recursos y generar confianza entre las instituciones involucradas.
Hoy se habla mucho de escalar SbN, de replicarlas y llevarlas a más territorios. Yeso es necesario. Pero, para que eso suceda, también es importante fortalecer la forma en que se gestionan los recursos que las hacen posibles.
Porque, al final, no se trata solo de tener buenas ideas. Se trata de hacer que las cosas pasen y de sostenerlas en el tiempo. En ese proceso, la gestión financiera deja de ser un rol de soporte para convertirse en una pieza clave en la sostenibilidad de las soluciones.























